- "Atravesados por la fuerza de la organimetría, que bloquea los flujos de una heterodoxia vital, es decir, sujetos de una casi sintomatología de antireciprocidad en red, SE olvida la transparencia oportuna de lo antimaquínico. [...] Acaso cierta disposición a un ludismo de direcciones transversales origine o difumine el gesto de corte que permita (una) irrupción." // Yil Delés

A.H.O.R.A.E.S.T.A.N.P.R.O.H.I.B.I.D.A.S.L.A.S.T.O.R.T.U.G.A.S.

Ahora que hurgamos la osadía, que rastreamos ardientemente el entusiasmo para sacudir la tontera acá, donde necesitamos palpar el rumor olvidado de un hacer que intervenga en la batalla interrumpiendo la duda; ahora que sucumbe la alegría si tiritamos olvidando lo rotundo de todos los umbrales que gozamos atravesar siempre que abren huecos en la oscuridad rompiéndola; ahora que estamos saturados de tumbas andantes y necesitamos parir rebeldías o habitar intensidades, buscando interminablemente un decir que aúlle o susurre,  que lubrique el aliento para saltar los tabiques ominosos de las razones totalizantes, última garra de un avejentado suceder; ahora están prohibidas las tortugas.

Aunque encante ponderar lustrosos trofeos, acá empezamos por levantar tonterías.
Asediando escrúpulos pequeños, lúdicos, tibios, abriendo enormes pasajes, latiendo tanto.